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latipa Diosa Atlante
Mensajes : 1187 Edad : 36 Localización : tumbada a la bartola Empleo/Ocios : perderme en el bosque Humor : optimista Inscripción : 04/02/2010
| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Sáb 19 Abr 2014 - 12:58 | |
| -Y bien —dijo, como por decir algo—, ¿cuánto tiempo llevas viéndote con mi hermana? Le miró justo a tiempo de ver cómo apretaba la mandíbula —No me veo con tu hermana. Me dio su teléfono en un restaurante y la llamé porque no quería llegar solo a la jarana de la United Way. Fin de la historia. —De modo que sólo te acuestas con ella —¡Por Dios! —exclamó HOMBRE, perdiendo su famosa compostura—.¡No me acuesto con ella! ¡No quiero acostarme con ella! Quiero acostarme... Se interrumpió. MUJER se quedó paralizada, la mano que sujetaba la espátula se tensó sin ella quererlo. Cerró los ojos un instante y tragó saliva. Sentía el corazón latiéndole contra las costillas, notaba el ambiente cargado de la cocina arremolinándose en torno a los dos. Por una décima de segundo, y de intensa que era la fuerza de las emociones no expresadas, era como si la estancia tuviese vida propia. Esperó a que fuese HOMBRE quien hablara, deseando que se marchase o que la cogiera y la volviese hacia él. Pero no hizo ninguna de las dos cosas. Lo que hizo fue extender el brazo, retirarle delicadamente la espátula y dejarla sobre el mostrador —Tienes chocolate en el dedo —dijo en voz baja MUJER se obligó a abrir los ojos y a girarse. Sus miradas se fundieron cuando HOMBRE le cogió la mano y muy despacio, con deliberación, se llevó a la boca el dedo índice cubierto de chocolate y empezó a lamerlo delicadamente. MUJER respiraba con dificultad. « ¿Qué estaba haciendo?». Contempló, fascinada, cómo se llevaba los demás dedos a la boca, besándolos, lamiéndolos, chupándolos de uno en uno, con gestos tiernos y provocativos a la vez, y su cuerpo empezó a temblar levemente a medida que el placer fue invadiendo su organismo como un coñac de calidad, caliente pero suave. El calor empezó a filtrarse en lo más profundo de su cuerpo... despacio, como la miel. Nadie le había hecho nunca una cosa así. Nadie le había hecho nunca algo tan simple y que excitara en ella tanto sentimiento de deseo. —HOMBRE —Su cuerpo bullía ahora de energía, una energía nacida del miedo y del deseo, a partes iguales. Percatándose de su debilidad, se agarró al mostrador de la cocina—.Creo que... —Lo sé. —Le abrió la mano y le besó la palma—.Tendría que irme. Pero no pienso hacerlo. Te deseo, MUJER. Casi le fallan las piernas al oír aquello. La cabeza le daba vueltas de oír aquellas palabras pronunciadas de verdad... palabras que habían vivido únicamente en su fantasía, palabras que estaba convencida que aquel hombre jamás le diría. Se apoyó en el mostrador con un suspiro de incredulidad. |
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Fantástica Buscando grupo de ayuda
Mensajes : 26861 Edad : 46 Localización : En medio del océano... Empleo/Ocios : Pensar y meditar... Humor : Raro, raro, raro... Inscripción : 21/12/2010
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Mau ¡¡Que alguien le rompa los dedos!!
Mensajes : 4244 Edad : 44 Inscripción : 14/09/2008
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sombra Cazadora consagrada
Mensajes : 12511 Edad : 32 Localización : Aquí y allí y en ninguna parte Empleo/Ocios : Sumergirme entre libros Humor : Siempre intentándolo Inscripción : 04/07/2012
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latipa Diosa Atlante
Mensajes : 1187 Edad : 36 Localización : tumbada a la bartola Empleo/Ocios : perderme en el bosque Humor : optimista Inscripción : 04/02/2010
| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Sáb 19 Abr 2014 - 22:23 | |
| - Mau escribió:
- "Contacto" de Deidre Martin ???
siiiiiiiii!!!!! te toca |
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Mau ¡¡Que alguien le rompa los dedos!!
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| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Dom 20 Abr 2014 - 21:37 | |
| Sigo!!!!
—¿Cómo has entrado? —quiso saber XX—. No he visto llegar tu coche. El deje algo agresivo de la pregunta le hizo arquear las cejas. —Querida XX, por el tono de tu nota, he decidido no plantarme en tu casa sin más, sobre todo a esta hora. Quisiera pensar que soy lo bastante caballero para tener en cuenta tu reputación, así que le he pedido al cochero que me dejara a una manzana de aquí y he venido andando. La entrada de servicio me ha ido bien y ha sido fácil abrirla. —¿Has hecho saltar la cerradura? Hizo sonar algo en el bolsillo de su chaqueta. —Puede. En otras circunstancias le habría irritado más su jactancia, pero lo había hecho venir porque necesitaba su ayuda. Abordaría el tema de la exigua seguridad de la casa en otra ocasión, si lograba no pasar el resto de su vida en la prisión de Newgate. Sorprendida de su propia amabilidad en aquella situación, se oyó decirle: —¿Te apetece una copa? XY frunció el ceño. —Dudo que me hayas traído para invitarme a una copa. Además, te veo pálida, incluso demacrada. ¿Por qué no te sientas, te relajas y me cuentas en qué puedo ayudarte? Pensaba que ya no éramos amigos. —No lo somos. —Aunque, en público, lograba tratarlo con gélida cortesía, odiaba al vizconde de XY con toda su alma. Sin embargo, por mucho que le fastidiara tener que admitirlo, sabía que era el único que podía ayudarla, y nunca había necesitado tanto esa ayuda. —Siendo así, me intriga la razón por la que has mandado a un criado a buscarme por todo Londres. Quizá el vizconde tuviera razón. Estaba algo mareada, no cabía duda, y lo mejor que podía hacer probablemente fuera sentarse. No quería sufrir la humillación de desmayarse delante de él. Se acercó a una fina silla estilo Luis XIV, tapizada en seda, y se dejó caer en ella, proponiéndose firmemente no llorar. No, sobre todo delante de XY. Le costaba mantener la calma, pero logró que sus manos permanecieran cruzadas mientras él, sentado frente a ella, la miraba inquisitivo. —¿Y bien, XX? —Odio ese diminutivo. —Su voz le sonó casi irreconocible y los ojos le ardían a pesar de su determinación. —Lo sé —le dijo con una falsa sonrisa—. ¿Por qué crees que lo uso? A saber lo que me llamarás tú a mis espaldas. Nada halagador, me temo. En cualquier caso, piropos aparte, reconozco que me tienes alarmado. Tú siempre has sido la quintaesencia de la aristócrata equilibrada y exquisita, pero, sinceramente, querida, esta noche pareces al borde del ataque de histeria, algo que prefiero evitar. Como casi todos los hombres, detesto los despliegues de sentimentalismo femenino. Será mejor que me digas qué pasa y veamos qué puedo hacer. Aunque se recordaba a diario lo mucho que odiaba al guapísimo pero voluble XY, su tono desenfadado la ayudó a mantener una pose mínimamente digna. Contuvo un sollozo y le contó la terrible verdad.
—Esta noche he matado a alguien. |
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sombra Cazadora consagrada
Mensajes : 12511 Edad : 32 Localización : Aquí y allí y en ninguna parte Empleo/Ocios : Sumergirme entre libros Humor : Siempre intentándolo Inscripción : 04/07/2012
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Mau ¡¡Que alguien le rompa los dedos!!
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sombra Cazadora consagrada
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| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Lun 21 Abr 2014 - 23:02 | |
| Aquí va trocito ¿ Ha visto en qué dirección salieron despedidas?- preguntó- De ser así- contestó ella furiosa-, no las necesitaria, ¿no cree?Se hizo un breve silencio- La ayudaré a encontrarlas- Que detalle por su parte - replicó ella con acritudXX y XY dedicaron los minutos siguientes a recorrer el jardín a cuatro patas, buscando entre los narcisos, mientras masticaban aquel incómodo silencio como si de una costilla de cordero se tratase.- ¿Así que realmente necesita gafas?- preguntó él al fin- Pues claro que sí - contestó ella enfadada- ¿Por que no iba a llevar gafas si no las necesitase?- Pensaba que tal vez eran parte del disfraz- ¿Del disfraz?- Si XX, del disfraz; eso que sirve para ocultar la identidad de una persona, y que suele ser usado por los payasos y los espias. Y ahora, por lo que veo, por institutrices. Cielo santo, ¿Es que en mi familia no puede haber alguna vez algo normal?XX miró hacia donde estaba XY y parpadeó, sin poder enforcar bien. Por un instante pareció una niña ansiosa cuya manta favorita había sido dejada fuera de su alcance, y con eso hizo que a él se le encogiese el corazón de una manera extraña y dolorosa. |
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María15 ¿Diosa? ¡Cotorra, eso es lo que eres!
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sombra Cazadora consagrada
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María15 ¿Diosa? ¡Cotorra, eso es lo que eres!
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| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Mar 22 Abr 2014 - 22:38 | |
| Ahí voy: — Por favor —dijo ella—. Enséñame tu abdomen. Finalmente, él suspiró. —Parece que soy yo el que no va a salir de aquí con la ropa puesta. Tomó el bajo de su camiseta negra y, lentamente, lo levantó. —Querías mirar, así que mira —le dijo con impaciencia y resignación. ELLA bajó la vista centímetro a centímetro. Vio un cuello musculoso en el que latía desenfrenadamente el pulso. Unas clavículas cubiertas de tela negra. Vio una de sus manos grandes sujetando la tela de la camiseta justo encima de su corazón. Sus tetillas eran diminutas, marrones y duras. Tenía la piel bronceada de un modo sobrenatural, como ella había admirado en el bosque, y estaba hecho de músculos. Y entonces, ELLA lo vio. Vio seis heridas recubiertas de costra. No tenían puntos; estaban enrojecidas e inflamadas. Dolorosas. Ella inhaló bruscamente. Casi en trance, alargó la mano. Con las yemas de los dedos, rozó la herida que le atravesaba el ombligo. La costra era áspera y cálida. Ella notó pequeñas descargas eléctricas subiéndole por el brazo. —TÚ —jadeó. —Por fin —murmuró él, retirándose como si ella fuera una bomba a punto de explotar. Se bajó la camiseta y tapó las heridas—. ¿Contenta? Estoy aquí, soy de verdad. —¿Cómo es posible? No eres un ángel. ¿Significa eso que eres un demonio? Eso es lo que dice alguna1 gente sobre tus amigos y sobre ti. —Cuanto más hablas, más te comprometes. ¿Quieres venir conmigo? —TU, yo... —Te he enseñado el abdomen. Dijiste que vendrías conmigo si lo hacía, ¿Le quedaba otra elección? — Bien. Te acompañaré. —No intentes escapar. No te gustaría lo que podría pasar. Con un movimiento fluido, él se dio la vuelta y salió del calabozo. ELLA lo siguió, cojeando, haciendo todo lo posible por mantenerse cerca de él. |
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sombra Cazadora consagrada
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Esperetta Psíquica
Mensajes : 231 Edad : 33 Localización : Costa Rica Empleo/Ocios : Lectora adicta Humor : Depende del día Inscripción : 26/03/2014
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Fantástica Buscando grupo de ayuda
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María15 ¿Diosa? ¡Cotorra, eso es lo que eres!
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kadesh Reencarnada en cazadora
Mensajes : 9967 Edad : 40 Humor : Negro Inscripción : 23/04/2010
| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Miér 23 Abr 2014 - 23:32 | |
| Si, que siga Esperetta, ya que adivino bien
Y sobre esa serie, yo creo que se deberia a hacer una excepcion, despues de todo tiene hasta su propio subforo |
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Fantástica Buscando grupo de ayuda
Mensajes : 26861 Edad : 46 Localización : En medio del océano... Empleo/Ocios : Pensar y meditar... Humor : Raro, raro, raro... Inscripción : 21/12/2010
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Esperetta Psíquica
Mensajes : 231 Edad : 33 Localización : Costa Rica Empleo/Ocios : Lectora adicta Humor : Depende del día Inscripción : 26/03/2014
| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Jue 24 Abr 2014 - 1:27 | |
| Aquí voy entonces: —AMIGO, ¿se ha presentado esa mujer vampiro que está de visita? AMIGO dijo que no con la cabeza y se tiró de la manga de la camisa. Había sido un día frustrante. Habían encontrado a una florista que había visto a un hombre que encajaba con la descripción de ASESINO, pero cuando XY lo capturó, resultó ser un rufián del tres al cuarto. Habían llevado al hombre ante la policía, ya que era un ladrón y un rufián, pero en conjunto no habían avanzado en la búsqueda. Centrando su atención en XY, AMIGO respondió: —No, debe de haberse ido. —No. AMIGO se dio cuenta entonces de que su amigo estaba mirando fijamente uno de los palcos de enfrente y observó los asientos frunciendo el entrecejo, confuso. —Yo no veo ningún vampiro. XY comprendió la confusión de su amigo. —Parece experta en armonizar su aura con lo que la rodea. Emana colores humanos. AMIGO era todo oídos. —Sólo un anciano puede hacer algo semejante. Eso la convierte en una persona de nuestra edad. ¿Cómo es que no sabíamos de su existencia? No es probable, amigo mío. —Habla con ella. Es la muchacha del vestido verde y los inquietantes ojos azules. AMIGO examinó los palcos que tenía enfrente con mirada recelosa hasta que sus ojos cayeron sobre una deslumbrante mujer. —No es posible, XY. ¿Cómo podría alguien olvidar haberla visto? XY tampoco habría sabido responder a la pregunta. Tenía que ser una anciana, lo que significaba que tendrían que haberse cruzado en alguna de las reuniones de vampiros que tenían lugar al menos una vez por siglo. Tenía que acabar con aquel rompecabezas. Concentró sus pensamientos en ella. —Buenas noches. XX estaba tan ensimismada que tardó en darse cuenta de que oía una voz en su cabeza, un pensamiento dirigido a ella. Sus ojos llamearon al mirar a su hombre misterioso.¿Buenas noches? Envió el pensamiento con cautela, ya que nunca había hablado telepáticamente. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso Lord Anthony había conseguido por fin volverla loca? Soy el jefe del Clan Oriental. Quizá no haya conseguido encontrarnos después de su llegada, pero es necesario que se presente tan pronto como le sea posible. En estos momentos tenemos entre manos un conflicto del que debe usted tener conocimiento, y el Clan del Norte tardará al menos medio día en procurarle una ración de sangre. XX abrió los ojos de par en par. ¿Qué? No hace falta que se preocupe, si necesita una ración antes, yo mismo le daré de la mía, señorita… |
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uni13 Buscando grupo de ayuda
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Fantástica Buscando grupo de ayuda
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sombra Cazadora consagrada
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Esperetta Psíquica
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| Tema: Re: Chicas... ¿jugamos? Jue 24 Abr 2014 - 21:39 | |
| Autora turca, único libro en castellano de ella, histórica paranormal. Pongo otro pedacito:
—Déjame, por favor; tengo que vestirme para un baile y se me está haciendo tarde. XY la miró un momento antes de dar media vuelta y salir. XX sintió que la habitación se había quedado helada. Siguió sentada inmóvil en la otomana mientras el espejo mostraba un rostro que debía pertenecer a alguna otra persona. Era el semblante de alguien sin esperanzas; alguien vacío. XX se dirigió hacia el espejo apretando la toalla contra su pecho. —¿Qué estás haciendo? —La pregunta rebotó en las paredes y volvió a ella con una fuerza que le hizo aflojar la mano. Su mirada siguió el trayecto del blanco tejido mientras se deslizaba por su cuerpo y caía a sus pies. Las lágrimas nublaron su vista y bañaron sus mejillas, desoyendo su deseo de ser fuerte. —Deja de llorar, tonta. Recupera la compostura, por el amor de Dios. —Si al menos las lágrimas escuchasen, pensó mientras se frotaba las mejillas con las manos. Un punto oscuro en el espejo llamó su atención y XX alargó la mano para limpiarlo. —¿Qué? —El punto se movió cuando tocó el espejo y XX se miró la cintura. Allí, encima del ombligo, había una marca negra. —No puede ser. Aturdida, XX fue a la mesita de noche y recogió el grueso libro negro. Indiferente a su desnudez, se sentó y pasó las páginas hasta que encontró lo que estaba buscando. «Y cuando la mujer vampiro llega a la mayoría de edad y se queda embarazada, verá la marca de nuestros antepasados en su estómago». XX miró el dibujo que había al final de la página y cerró los ojos. El dibujo era una media luna con un círculo dentro, la misma marca que acababa de ver en su cuerpo. XX se frotó la señal con el dedo. Primero despacio, luego más deprisa. —Vamos —murmuró, frotando con más fuerza y dejando marcas rojas en la piel, pero la infamante señal no desaparecía. Embarazada. La palabra resonó en su cabeza una y otra vez hasta que le entraron ganas de reír a carcajadas. La ironía no tenía precio. XY no iba a casarse con ella porque aseguraba que los humanos no podían tener hijos vampiros y allí estaba ella… ¡embarazada! ¿Y ahora qué se suponía que tenía que hacer? No podía casarse con PRETENDIENTE en ese estado.
Última edición por Esperetta el Jue 24 Abr 2014 - 21:49, editado 1 vez |
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uni13 Buscando grupo de ayuda
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